Crónica de Una Sonrisa

Solo faltaban 10 minutos para llegar cuando nos anunciaron que estaba próxima la ciudad de San Vicente. Estábamos todos expectantes. Habíamos viajado 14 horas y, no obstante el cansancio debido a haber pasado toda la noche en un colectivo, teníamos todas las energías para emprender un día lleno de actividades.
Éramos 250 jóvenes misioneros, provenientes de 44 países, estudiando diferentes carreras, de diversas edades, pero con el mismo objetivo: servir.
Por fin llegamos al polideportivo municipal, lugar que se transformó en nuestro hogar durante 2 días. Eran las 8:00 del día viernes 4 de noviembre, y nos encontramos con una grata sorpresa. La administración municipal había preparado una bienvenida para nosotros. En el recibimiento participaron muchas personas con pancartas, los medios de comunicación más importantes de la región, el intendente y su gabinete administrativo.
Y nuestras sonrisas empezaron a notarse, nuestras ganas de trabajar a duplicarse, y el honor de servir a potenciarse, cuando escuchamos las palabras de recibimiento de parte de la primera autoridad de la localidad. El señor Waldomiro Dos Santos, intendente del municipio de San Vicente, en su discurso inaugural nos dio la noticia de que el proyecto Una Sonrisa para San Vicente 2011, organizado por el Instituto Misionero de la Facultad de Ciencias de la Salud, de la Universidad Adventista del Plata, era declarado de interés municipal y cada actividad estaría apoyada por ellos.
A las 9:30 iniciamos nuestras actividades que se extendieron hasta el sábado 5 de noviembre. Por medio de estas, servimos, trasmitimos un mensaje de amor y esperanza y sobre todo, sonreímos. Para esto nos proyectamos a la comunidad con las siguientes actividades: charlas sobre drogadicción, educación sexual, alcoholismo y tabaco en 10 escuelas secundarias; visitación a un hogar de niños y un geriátrico; confección de más de 40 prótesis dentales por parte de un equipo de mecánicos y odontólogos; atención médica en el Centro Integrador Comunitario, en la Clínica San Marcos y en la Clínica CLIDES, y en el Hospital Público, en conjunto con las autoridades médicas del municipio; embellecimiento de la ciudad: se pintó la fachada de un centro comunitario, una cancha deportiva pública, y 3 kilómetros de los cordones de la avenida principal de la ciudad; charlas de salud y reflexiones espirituales en las 10 principales radios y en los 2 canales de televisión de la ciudad; atención primaria de la salud en 20 mesas esparcidas en puntos importantes de la localidad; donación de aproximadamente 350 kilos de alimentos y 150 kilos de ropa. El cierre de este proyecto fue una gran exposición de salud a la cual asistieron aproximadamente 1.000 personas, entre ellas las autoridades municipales y los habitantes del lugar.
Después de todo esto nos queda la satisfacción del deber cumplido, pues se estima que más de 10.000 personas fueron beneficiadas por esta actividad.
El libro “Todavía existe esperanza” fue repartido en 5.000 hogares. Cerca de 2.000 niños se divirtieron aprendiendo sobre el cuidado personal, la higiene, los valores morales, y sobre todo, el amor Dios. Se repartieron aproximadamente 5.000 invitaciones para la campaña satelital La Gran Esperanza. Las 4 iglesias y las 3 congregaciones de esta ciudad contaron, el sábado, con el apoyo de los voluntarios en el desarrollo del programa previo a la transmisión en vivo y en directo de la campaña satelital.
Como voluntarios del proyecto, agradecemos a Dios por permitirnos el privilegio de servir y de ser generadores de esperanza para aquellas personas que necesitan encontrar a Dios. También, agradecemos a la comunidad de Libertador San Martín y al supermercado CEAPÉ que siempre se suma a estos proyectos al realizar donaciones y otorgar recursos para las actividades misioneras.
Si en nuestros rostros se dibujaron sonrisas, imaginemos el rostro de Jesús que puede ver en profundidad los resultados de este trabajo que aún nosotros no alcanzamos a divisar.
FUENTE: La Agenda


